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El Sr. Lucchetti expresa de antemano el apoyo de su Grupo a la propuesta y pasa a continuación a defenderla, indicando que encuentra muy bien no haber iniciado un debate sobre la Escuela Moderna y la Semana Trágica, ya que Ferrer Guàrdia es un personaje que pertenece no solamente a la historia universal, sino también a la de España, a la de Cataluña y a la de Barcelona, y que, visto hoy con sus contradicciones, invita a reflexionar sobre el tema de la tolerancia; que su Grupo no ve tanto el monumento a Ferrer Guàrdia como un homenaje a una figura singular de nuestra historia, que puede gustar más o menos, sino como un recuerdo a un momento histórico donde la intolerancia se manifestó de una manera más clara; que, para reencontrar la memoria histórica, perdida durante muchos años por culpa de todos, piensa que es bueno hacer el monumento, sin que resulte un inconveniente que esté dedicado específicamente a Ferrer Guàrdia, ya que en Barcelona hay muchos monumentos dedicados a personajes que lo merecen menos que este pedagogo.
Considera que el fusilamiento de Ferrer Guàrdia, que, como dice Pierre Vilar, fue el cabeza de turco intelectual de un sector de la población catalana del momento, fue el símbolo de la represión de clase contra la escuela laica y la libertad de opinión y de enseñanza, y que esto es lo que se tendría que restituir.
Comparte muchos aspectos del discurso del Sr. Ainaud, sobre todo cuando ha hablado de asesinato legal, ya que Ferrer Guàrdia fue acusado de responsable moral de la Semana Trágica y condenado por un delito de opinión que hoy nadie consideraría como tal. Añade que este asesinato surgió de una campaña orquestada por el sectarismo de la derecha de aquel momento, el catalanismo conservador, que acusaba Ferrer Guàrdia de anticatalanista, cuando se podría decir que aunque no fuera catalanista tampoco se le podría acusar de lo contrario, y de una campaña de los sectores eclesiásticos que tenían el monopolio de la enseñanza al cual no querían renunciar.
Recuerda textos de Maragall y Cambó en su correspondencia, donde este último se pronuncia también por la conmutación de la pena de muerte, y lee el siguiente texto de Josep Benet en su libro Maragall i la Setmana Tràgica: "Esta contradicción interna del catalanismo conservador, explica su comportamiento en los momentos más críticos y decisivos de la historia moderna de Cataluña, anteriores y posteriores a 1909; la contradicción, finalmente, en el momento decisivo se resolvería sacrificando el catalanismo a favor del conservadurismo; el catalanismo, pero, cuando esto ocurra se habrá convertido en un movimiento popular, con una importante participación obrera y campesina". Expresa finalmente, que su grupo se haría eco de la petición que el monumento se levantara en Montjuic, porque la montaña tiene una larga historia de procesos, de fusilamientos, como el del Presidente Companys, y de detenciones masivas, que con la restitución del monumento se contribuiría a sacarle.
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