|
La Fundación Francisco Ferrer promueve la recuperación
de la figura de Francisco Ferrer, fundador de la Escuela Moderna
y fusilado en 1909 por sus ideas.
En setiembre de 1989, la Fundación solicitó al ayuntamiento
de Barcelona, que actualizara un acuerdo de 1931 por el cual se
solicitaba a Bruselas una copia del monumento dedicado a Ferrer
que existe desde 1911.
El monumento a Ferrer fue inaugurado el 13 de octubre de 1990.
Con motivo de la inauguración, la Fundación difundió
el siguiente manifiesto con el deseo de contribuir a la implicación
de la sociedad en un diálogo constructivo sobre los valores
que Ferrer representa: tolerancia, laicidad y progreso.
MANIFIESTO
El 13 de octubre de 1909, Francisco Ferrer Guardia fue fusilado
en Montjuic. Había dedicado su vida a mejorar la de los demás,
sobre todo mediante la enseñanza, luchando para crear una
"Escuela Moderna", un proyecto de aprendizaje racional
en libertad que tuvo una notable influencia en los medios pedagógicos
de su tiempo.
La muerte de Francisco Ferrer fue un crimen cometido por el Estado
contra un inocente, un acto de intolerancia contra aquellos sectores
de la sociedad que, a inicios de siglo, pugnaban por la emancipación
de la clase obrera, por el acceso de todos a la cultura y por la
libertad de pensamiento como primera manifestación de pluralismo.
Los enemigos de Francisco Ferrer lo convirtieron en un mártir
de la libertad de conciencia y en Europa se multiplicaron las protestas.
Promovido por grupos socialistas, liberales y racionalistas, el
5 de noviembre de 1911 fue inaugurado, en Bruselas, un monumento
a Ferrer Guardia: un hombre desnudo levantando hacia el cielo una
antorcha, es decir, la luz, símbolo de la razón. En
1984, El monumento fue trasladado a la avenida Franklin Roosevelt
ante la fachada principal de la Universidad Libre de Bruselas.
El 13 de octubre de 1989, el Salón de Ciento de Barcelona
fue el escenario de un homenaje al pedagogo de Alella, promovido
por la Fundación Francisco Ferrer. Desde que el Alcalde de
Barcelona, Pasqual Maragall, había propuesto erigir un monumento
a Ferrer, un mes antes, los periódicos de Barcelona habían
vivido una intensa polémica en la cual, algunos de sus protagonistas,
recordaban las peores épocas de oscurantismo. Sin embargo
la mayoría de artículos aceptaron la oportunidad de
defender a Ferrer y su obra. El acto del Salón de Ciento
fue una ocasión memorable de recuerdo de Ferrer, de condena
de su muerte y de reafirmación de la vigencia de alguna de
sus propuestas y de su valor como símbolo de la libertad
de pensamiento.
Ahora, cuando el 13 de octubre de 1990, una réplica exacta
del monumento de Bruselas ocupe un lugar permanente en los jardines
de Montjuic, la montaña que por fin ha perdido su papel de
cancerbero de la Ciudad para convertirse en el más importante
de sus pulmones verdes, las personas y entidades que firmamos este
MANIFIESTO queremos reafirmar nuestro común convencimiento
de que es necesario promover la efectiva presencia en nuestra sociedad
de tres valores fundamentales, simbolizados por Ferrer:
TOLERANCIA: la tolerancia es el medio natural de vida del pluralismo,
uno de los valores superiores consagrados en el artículo
primero de la Constitución. La tolerancia es el respeto mutuo
e impide el racismo, la xenofobia, el machismo, el fanatismo ideológico
y religioso y el nacionalismo agresivo.
LAICIDAD: La verdadera tolerancia sólo puede existir en
una sociedad laica. La laicidad es la expresión del relativismo
de todas las ideas, de la inexistencia de una verdad con mayúsculas,
del derecho individual y colectivo al libre examen de todas las
cuestiones y de la reducción necesaria de la religión
al ámbito de la privacidad.
Y PROGRESO: las libertades y los derechos civiles deben garantizarse
para todos los ciudadanos y esto exige una actuación fundamental
de las administraciones públicas en la promoción de
condiciones generales de igualdad para el acceso a la cultura, la
vivienda, la enseñanza, la cultura y el medio natural.
|