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De 1934 a 1958 no hemos encontrado informaciones que nos permitan describir la historia del monumento. Sólo sabemos que el mes de marzo de 1958 la estatua desapareció porqué, los concejales, preocupados por la buena salud de la capital, habían decidido sacarla para limpiarla, ya que se encontraba en mal estado (43). El monumento fue reinstalado para la exposición de 1958 pero el año 1966, como ya había pasado en 1962 (44), corría el riesgo de ser desplazado debido a los trabajos del metro (45). Los consejeros Klein y Brouhon pidieron al Consejo municipal que encontrase un nuevo emplazamiento para el único monumento que, en Bruselas, representa el librepensamiento. Las autoridades municipales decidieron finalmente instalarlo no muy lejos de su emplazamiento primitivo (place du Samedi) en un cruce entre el Quai au Bois y el Quai à la Chaux (46).
Es muy interesante resaltar que en un artículo de Albert Maurice (47), el monumento es descrito con sus inscripciones originales. Desgraciadamente, a pesar de numerosas pesquisas, no hemos podido encontrar ningún documento que nos indique exactamente cuando se restablecieron. Sólo podemos decir que el año 1961, el monumento recuperó su aspecto de 1909 ya que el artículo de Albert Maurice lleva la fecha de diciembre de aquel año.
Finalmente el monumento fue trasladado por última vez a la avenida Franklin Roosevelt, ante la estatua de Théodore Verhaegen, fundador de la Universidad Libre de Bruselas (ULB). Este emplazamiento fue solicitado por el Rector de la ULB, Hervé Hasquin, quien el 4 de mayo de 1984, mandó una carta al consejero de Bellas Artes para solicitar que el monumento se instalara el 13 de octubre de 1984, 75 aniversario de la muerte de Francisco Ferrer. Para celebrar dignamente esta nueva inauguración, los estudiantes de la ULB organizaron un desfile con antorchas desde el antiguo emplazamiento hasta la Universidad. En su discurso inaugural el Rector Hervé Hasquin recordó la vida de Francisco Ferrer "símbolo del librepensamiento y de la tolerancia, que luchó para la promoción de una enseñanza y una educación que asegurase al hombre su emancipación" (48). El Rector también expresó su decepción por el hecho que la España democrática no hubiese asistido a la ceremonia. Marc Artigues, Consejero de Bruselas, se alegró de que por fin la estatua hubiese encontrado su lugar frente a Théodore Verhaegen.
Conclusión
Si la historia del monumento a Ferrer es movida, es también muy interesante ya que pone en evidencia hechos importantes como las relaciones diplomáticas entre España y Bélgica.
El monumento a Ferrer, que fue erigido para protestar contra una condena de la justicia española, ha estado durante mucho tiempo dependiendo de la voluntad de las autoridades españolas. Por esta razón, más de una vez el símbolo del libre pensamiento ha estado a punto de desaparecer.
Los partidarios de Ferrer tuvieron que demostrar mucho coraje y voluntad para que el monumento no terminara en cualquier almacén de la ciudad de Bruselas.
Sin embargo, no olvidemos lo principal: el papel jugado por el monumento en la evolución de la memoria a Ferrer, que convirtiéndose en un símbolo de la libertad de consciencia, aun lleva su nombre.
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43. Bruxelles Estudiantin, marzo
1958, p. 21.
44. Bulletin communal de la Ville de
Bruxelles, sesión del 12 dic. 1962, pp. 1413-1414.
45. Ibid., sesión del 3 oct. 1966,
p.518.
46. A. MAURICE, Francisco Ferrer, son
monument et nous, in Bulletin de l'U.A.E., Bruselas,
dic. 1971, p. 11.
47. Ibid.
48. La Dernière Heure, 15
oct. 1984, Face à face symbolique: Théodore
Verhaegen et Francisco Ferrer.
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