Biografía
Testamento
La Escuela Moderna
• El Monumento
Hist. monum.
Brusel·les

Ple 1931
Ple 1989
Manifest
FiG al Saló de Cent

 
     
1989: Ferrer Guàrdia en el Saló de Cent
 
Número de páginas:   

 

Significación de Francisco Ferrer y Guardia en la historia catalana contemporánea

Pere Solà Gussinyer
Historiador de la Educación, (U.A.B.)

Excm. Sr. Representante del Alcalde de Barcelona,
Honorable Sr. Concejal del Ayuntamiento de Bruselas,
Honorables Sras. y Sres. Concejales del Ayuntamiento de Barcelona,
Honorable público presente en este acto,

Comprenderán ustedes el trago que para un historiador puede suponer tener que condensar en pocas líneas los rasgos esenciales de la vida y la obra de un "mito" ciudadano como Francisco Ferrer Guardia. ¡Y más aun en un viernes 13 en que tantas desgracias informáticas nos han vaticinado!

Ferrer Guardia fue un catalán revolucionario y filántropo, un racionalista libertario al cual le fue dada una muerte inicua. Fue, en el fondo más político que pedagogo, más organizador que pensador; fue un innovador en el campo editorial, como editor popular, y fue un hombre de una fe inmensa. Su ejecución abrió en el país y en la ciudad que es capital una inmensa herida ciudadana que aun no se ha cerrado.

El "afer" Ferrer ya probó en una ocasión la inconsistencia y la irresponsabilidad de nuestra clase política, tanto la liberal-conservadora (catalanista) como la republicana.

Unos y otros hicieron del fundador de la escuela Moderna un mito. Pero Ferrer y la escuela Moderna no son un mito: fueron una realidad. Y es esta realidad la que nos interesa.
Como catalanes, miembros de una nación que se quiere un poco más libre, un poco más justa y un poco más decisoria en cuanto a sus propios destinos, hemos de decir "¡basta!" en este tema: no admitiremos más que Ferrer sea el chivo expiatorio.

Más allá de la lógica del chivo expiatorio y de todos los lamentos y "mea culpa" que comporta (no exentos de una cierta estética, cabe reconocerlo), es necesario pensar que no hubo un "deus-ex-machina" que hizo que unos lo machacasen y los otros doblegaran las rodillas de miedo y de rabia.

Los "deus-ex-machina" son fruto de un fatalismo en el cual una colectividad no puede caer. Ya es hora de superar la dialéctica viciada y circular del "Ferrer-sí / Ferrer-no". Es necesario ir a un punto a partir del cual nos sea posible reconocer y asumir –que en algunos casos quiere decir sólo tolerar, y yo soy de los que aun pienso que la civilización de una persona, sea de derechas o de izquierdas, se mide por el siempre difícil trabajo de la tolerancia– una tradición racionalista y revolucionaria, dentro de la cual cabe situar a Ferrer y la Escuela Moderna, con todas sus dimensiones y con todas sus carencias históricas. No, no es cierto que la importancia social de Ferrer le venga dada únicamente por la manera inicua como fue eliminado. Ferrer trabajó para la clase obrera, contribuyendo a la lucha para hacer un país más feliz, más justo y más solidario.

¿Quién fue Francisco Ferrer Guardia? ¿Qué hizo? Al historiador le toca establecer hechos. Sin embargo, el problema viene cuando los hechos y los valores (o los juicios de valor) se nos presentan, se nos manifiestan o nos han sido transmitidos de manera muy mezclada y extraordinariamente vehemente y apasionada, hasta el punto que los juicios de valor tiñen los hechos.

En este punto me parece esencial establecer que esta confusión entre hechos y valores se produce, sobre todo, por una razón: Francisco Ferrer Guardia no es "sólo" la persona que nació en Alella un 10 de enero de 1859 y murió fusilado ante un escuadrón militar en el Castillo de Montjuic el día 13 de octubre de 1909. Ferrer fue y es también un "símbolo-mito" contemporáneo. Un símbolo-mito para nosotros, los catalanes y, en cierta medida, para todo el mundo, como lo evidencian las nuevas aportaciones en entorno de un tema que no se ha archivado definitivamente en la memoria colectiva.

Porqué, al final, ¿de qué fuentes disponemos para rehacer los datos biográficos de Ferrer Guardia?:

  1. Documentos judiciales y documentación de las diversas administraciones y organizaciones específicas, como la Masonería;
  2. Producción impresa del mismo Ferrer o propiciada por Ferrer a través de su empresa de ediciones;
  3. Manuscritos de Ferrer;
  4. Biografías y estudios sobre Ferrer, empezando por los de su hija, Sol Ferrer;
  5. Referencias a estudios sobre el movimiento obrero del cambio de siglo, en especial las fuentes libertarias;
  6. Trabajos de estudiosos actuales, que han llevado a la apertura de nuevas perspectivas de investigación referentes a facetas de su vida y obra (compromiso librepensador y masónico, o el trasfondo ideológico europeo de su pedagogía "científica, racional y humanitaria").

Los datos básicos de la vida de Francisco Ferrer han sido establecidos por sus biografías. Todas dan fe de una trayectoria vital movida, francamente novelesca. Son datos que han alimentado tanto al mito como al contra-mito. Los ahorro con el fin de ir a lo esencial.

Francisco Ferrer Guardia fue hijo de su época, básicamente de la segunda mitad del siglo XIX. Época marcada en el aspecto intelectual por el positivismo francés y el evolucionismo británico, en el aspecto social por el ascenso del movimiento obrero organizado, y en el aspecto económico por las transformaciones de la industrialización y por la creciente fuerza expoliadora de la acción colonialista de algunas potencias europeas y americanas.

Francisco, Juan, Ramón Ferrer Guardia, nació el 10 de enero de 1859 en Alella (Maresme). De familia católica y monárquica, sus padres (Jaime Ferrer y María Ángeles Guardia), eran payeses acomodados propietarios del Mas Boter (Coma Clara) y de los terrenos vecinos. Estudió en la escuela municipal de Alella, y más tarde en la de Teià. La influencia clerical de la familia provocó la revuelta de Francisco y de su hermano José cuando, instalado en Barcelona, vivió el fracaso de la I República.

Joven conspirador republicano los primeros años de la Restauración, acabó exiliado en París, donde le encontramos de 1895 a 1898, continuando la tarea docente en el Liceo Condorcet y en la Asociación Filotécnica de París. Publica el manual de enseñanza L'espagnol Pratique. Mientras tanto había evolucionado desde un republicanismo "político" hacia un republicanismo más "sociológico", no exento de influencia libertaria. Hacia 1894 conoció a Ernestina Meunié, que al morir (en 1901, poco después de la muerte de la madre de Ferrer) le legó sus bienes para la creación de escuelas. Ferrer se relaciona en estos últimos años de su estancia en Francia con Malato, los belgas Verhaeren, Maeterlinck y Rosny el Grande, el inglés William Heaford, el profesor de mecánica física de la Sorbona, Paul Painlevé, Laisant, Descaves, periodistas como Naquet y Charles Albert, y libertarios como Jean Grave o políticos como Jean Jaurès.

Más tarde, y de retorno a Barcelona (1901), empezó el proyecto de la Escuela Moderna. Aquí cabe recordar al lector que el estado de la escuela popular, tanto en el campo como, sobre todo, en las grandes ciudades, era muy deficitario a todos los niveles. Prácticamente uno de cada cuatro barceloneses mayores de 4 años era totalmente analfabeto; y dos de cada cinco barcelonesas no sabían ni leer ni escribir. Todo en conjunto hacía que la escuela privada fuese mucho más importante cuantitativamente que la pública; años más tarde aun (1921), asistían a la escuela pública menos de una cuarta parte de los que "frecuentaban" la escuela privada. El cambio de residencia de las masas trabajadoras hacia los barrios extremos (Pueblo Nuevo o más allá del Paralelo, por ejemplo) hacía que el niño barcelonés a menudo tuviese un recomenzar continuo de sus estudios en cada nueva escuela, "porqué no solamente encuentra la novedad del medio de los alumnos y de los profesores, sino que el cambio (de métodos) es absoluto. Pocas son las escuelas barcelonesas, esa diversidad de escuelas religiosas, oficiales y privadas, que tengan una cierta unidad de criterio pedagógico". Esto lo decía años después un informe del Ayuntamiento. Y es sobre la base de este panorama que es necesario explicar el impacto de la Escuela Moderna.

Barcelona es, a principios de siglo, una ciudad en plena expansión industrial, con un movimiento obrero que se está organizando con dificultad. Ferrer vuelve a Barcelona con la idea de crear escuelas "racionales y científicas". Constituye un patronato y en agosto de 1901 inaugura en la calle Bailén la primera Escuela Moderna. Simultáneamente publica el Boletín de la Escuela Moderna. Su hija Sol definía la enseñanza que esta escuela ofrecía con estos términos: "La enseñanza de la Escuela Moderna no será una fe, sino una confianza en el futuro, fundada en sólidos conocimientos". Ferrer implantó en la escuela la coeducación de sexos (medida que rompía los moldes de la época) y la "coeducación de clases sociales". Al mismo tiempo impulsa una obra editorial y de educación popular. Patrocina y dirige La Huelga General, periódico anarquista.

No nos engañemos: son los dos juicios, el de 1907 y el de 1909, los "puntos fuertes" del carácter relevante de este personaje, en especial el juicio militar sumario de esta última fecha, el resultado del cual es la base principal de la fama internacional de Ferrer.

La falta de pruebas sobre el papel efectivo de Ferrer en los acontecimientos de la Semana Trágica y el convencimiento moral que no se le podía aplicar la "jefatura" de estos hechos, explican el encendido alegato de su defensor, el capitán de Ingenieros Francisco Galcerán Ferrer (un catalán de Vilanova y la Geltrú), que se jugó la carrera militar en esta defensa.

Y aquí está la "carrera al patíbulo" del fundador de la escuela Moderna:

  • Desde el 29 de julio, ante los numerosos indicios con que será inculpado, Ferrer se esconde en el Mas Germinal.
  • 16 de agosto: el primer juez instructor, Llivina, decide procesar Ferrer per rebelión (sin especificar).
  • 3 de setiembre: la instrucción del caso es encomendada al comandante Valerio Raso Negrini.
  • 23-27 de setiembre: deposición de los principales testimonios contra Ferrer.
  • 28 de setiembre: acaba el período procesal del sumario.
  • 29 de setembre-4 de octubre: fase del "plenario".
  • 8 de octubre: es acordada la celebración del consejo de guerra.
  • 9 de octubre: Consejo de Guerra. Ferrer es condenado a muerte.
  • 10 de octubre: el capitán general aprueba la sentencia.
  • 12 de octubre: el gobierno se da por enterado.
  • 13 de octubre: ejecución de Ferrer en Montjuic.

La respuesta de Ferrer a la oferta del Consejo de Guerra del 9 de octubre, celebrado en la Sala de Actos de la Prisión Modelo, de realizar, como es preceptivo, alguna última alegación una vez hubieron intervenido el fiscal y el defensor, fue la de declarar su inocencia y afirmar lo siguiente:

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