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Hist. monum.
Brusel·les

Ple 1931
Ple 1989
Manifest
FiG al Saló de Cent

 
     
1989: Ferrer Guàrdia en el Saló de Cent
 
Número de páginas:   

 

"Que se averiguara quiénes eran los autores de la huelga; que no se imputaran al presente los hechos relativos a su vida política durante los veinte últimos años del siglo pasado; que no se le hagan cargos por las publicaciones de la Casa Editorial que posee; alegando, finalmente, se tenga en cuenta por el tribunal que un jefe de rebelión no se ocupa durante ésta de asuntos particulares como él lo hizo: y además, que el hecho de no retirar el dinero que tenía en establecimientos públicos demuestra que estaba convencido de que no había de exigírsele responsabilidad alguna. A esto el Sr. Presidente le hizo presente que el consejo fallaría en justicia, según la resultancia del procedimiento".

La historia ha sentenciado: no hubo justicia. Hubo un asesinato.

Y la prueba es este fragmento de la condena:

"En Barcelona, á 9 de Octubre de 1909, reunido el Consejo de Guerra ordinario de plaza para ver y fallar esta causa, habiéndose hecho relación por el Juez instructor del resultado de autos; presente el acusado; oídas la acusación fiscal y la defensa, y de acuerdo con el dictamen del Asesor, por unanimidad, el Consejo de Guerra declara:

Que los hechos perseguidos en esta causa constituyen un delito consumado de rebelión militar, definido en el artículo 237 del Código de Justicia Militar, por la concurrencia de las circunstancias tercera y cuarta del mismo:

Considera responsable del mismo, en concepto de autor y como jefe de la rebelión, al procesado Francisco Ferrer y Guardia, con las circunstancias agravantes del artículo 173 del mismo Cuerpo legal;

Y, en su virtud, impone, con arreglo al artículo 238, en su número primero, la pena de muerte, con la accesoria, caso de indulto, de inhabilitación absoluta perpetua; condenándole también a indemnizar todos los daños y perjuicios ocasionados por los incendios, saqueos y deterioros de vías de comunicación, férreas y telegráficas, ocurridos durante la rebelión, quedando, hasta que pueda señalarse su cuantía, afectos todos los bienes de Ferrer Guardia a la extinción de esta responsabilidad civil, y declarando que, en el citado caso de indulto, les será de abono la mitad del tiempo de prisión preventiva sufrida a la resulta de ésta.

Todo con arreglo a los artículos 173, 188, 219, 237 en sus circunstancias tercera y cuarta; 238 en su número primero, y 242 del Código de Justicia Militar; 11, 13, 18 al 21, 53, 121 al 128 del Código Penal ordinario; los concordantes de ambos Códigos y Ley del 17 de Enero de 1901.- Eduardo de Aguirre.-Pompeyo Martí.-Sebastián Carreras.- Marcelino Díaz.- Manuel de Llanos.- Aniceto García.- Julio López".

La sentencia fue el primero de los dos puntos culminantes de un proceso marcado por flagrantes irregularidades jurídicas. El segundo punto culminante de este proceso fue el dictamen del Auditor General de la Cuarta Región Militar, Ramón Pastor, reforzando implacablemente dicha sentencia.

El dictamen del Auditor es del 10 de octubre, posterior pues a la sentencia y sin ninguna posibilidad de apelación, contiene una larga biografía del procesado basada en material documental y epistolar (50 legajos requisados por la Policía en el segundo de los registros practicados en el Mas Germinal, casa de campo de Ferrer, como se sabe). Básicamente son documentos de Ferrer de antes de 1901 y hacen referencia a sus antiguas actividades conspiradoras republicanas. A partir de ellas Pastor insiste en el carácter conspiratorio, republicano y violento de Ferrer. Pastor deja constancia del "giro" del carácter revolucionario de Ferrer que, desde principios de siglo, toma un carácter "pedagogista"! No hay duda que "con la educación que denomina racional y científica, el único ideal a que se aspira es al de formar revolucionarios y anarquistas". Pastor, biógrafo de Ferrer, subraya lo que denomina "autoridad y dominio que el procesado Ferrer ejercía sobre los elementos que le rodeaban, constituidos, no sólo por los profesores de las numerosas Escuelas que de él dependían, sino por los intelectuales que cooperaban en su labor escribiendo textos y colaborando en las revistas y boletines que Ferrer publicaba en Barcelona, Bruselas y Roma".

De todo esto extraía que el siempre revolucionario Ferrer se había acabado poniendo la máscara de la educación científica y racional, cambiando de táctica, y se había dedicado con renovada energía a la propaganda anarquista y a la gestación de la revolución social, como verdadero jefe de los libertarios españoles.

En realidad: ¿qué papel directo había jugado Ferrer en los hechos de la Semana Trágica?

Iniciados los hechos, pasó de una actitud expectante –lunes 26 de julio– a una actitud inquisitiva: se trataba de averiguar el papel que adoptaría el partido Republicano Radical de Lerroux, dirigido a escala local por Emiliano Iglesias y que había sido su defensor en el proceso de 1907. Él habría participado en un gobierno provisional en caso que hubiese sido proclamada la República, pero el mismo lunes ya vio que los radicales no querían jugar esta carta. La madrugada del martes 27 de julio, Ferrer estaba desanimado y volvía a su finca del Mas Germinal después de desayunar en un café de Badalona.

Un testimonio, Francisco de Paula Colldeforns, afirma haberle reconocido el día siguiente en la Rambla barcelonesa, delante del Liceo, hacia las 8 de la tarde, dirigiendo un grupo de sediciosos. Este Colldefons sólo le conocía de una fotografía.

La mañana del miércoles día 28, en el Masnou y en Premià de Mar, localidades cercanas al Mas Germinal (Montgat), anima a tomar partido por la revuelta a los líderes radicales locales. Y este es todo su "cometido" como "jefe y autor" de la rebelión militar. Pero la idea que Ferrer era el "factótum" del movimiento, impulsada por los sectores más reaccionarios de la sociedad catalana, había comenzado a hacer "bola de nieve", como bien lo dijo el profesor Luis Simarro.

Esta fue toda la actuación demostrable de Ferrer, la base para cualificarlo "Autor y Jefe" de la "Rebelión militar" de julio de 1909 en Cataluña. Y por haberlo fusilado.

La brutal represión monárquica tuvo tres destinatarios: en primer lugar el pueblo barcelonés y catalán, democrático y republicano mayoritariamente, y con una creciente consciencia obrera. En segundo lugar, la intelectualidad avanzada, a la cual se mostró fehaciente y ejemplarmente qué quería decir un compromiso con la clase obrera revolucionaria. Y en tercer lugar, el movimiento obrero organizado. Estos tres colectivos fueron los destinatarios del sanguinario aviso.

El pueblo barcelonés y catalán, sometido como estaba a la presión del "¡Delatad!" y al correctivo de las primeras ejecuciones, tomó la actitud que suele adoptar un colectivo sometido a medidas represivas extremas. Del pueblo barcelonés, el Auditor General Militar, el autor de la "puntilla" a Ferrer, dijo que era un pueblo en el cual impera una "incalificable cobardía social", de la cual sólo se había librado... ¡el único habitante de Barcelona que se había presentado a declarar en contra de Ferrer!

Más propio sería hablar de la irresponsabilidad y cobardía de la mayoría de los representantes de la clase política local. Pero aun aquí podríamos establecer diferencias, como evidencian, por ejemplo, las confesiones de Amadeu Hurtado, según el cual otros diputados republicanos abonaban la ejecución de Ferrer, sin la "mala consciencia" que, la noche antes del fusilamiento, sentía él mismo.

Vuelvo al punto de origen de mi exposición: la intromisión entre la historia y el mito. Un mito que han ido tejiendo múltiples razones, y que llega hasta nuestros días. Sea como sea, Historia y Mito evidencian que Ferrer Guardia tiene un papel y un lugar en nuestra historia contemporánea. Y no sólo por lo que le pasó en la Semana Trágica. Ni por como le pasó. Si no sobre todo por lo que había hecho de importante objetivamente, socialmente, para que en la Semana Trágica le pasara lo que le pasó. Sin ser ningún genio teórico, ni técnico de la pedagogía ni de las ediciones populares, creó un sistema que se extendía y se multiplicaba. Esto, en un país donde el movimiento obrero aun era débil cuantitativa y cualitativamente, donde la escuela pública popular estaba desprestigiada, y donde la confesionalidad del Estado comprometía la Iglesia con la oligarquía hasta la médula. No hubiera hecho nada sin un cojín social e intelectual, sin un conglomerado de corrientes a las cuales dio expresión. Su acierto, su "genio" si me permitís, fue haber hecho, haber decidido, haber actuado en política a medio camino del republicanismo, el librepensamiento y la anarquía. Es por esto en definitiva, que fue escogido como a cabeza de turco por el "establishment": representaba la alianza entre el republicanismo histórico de tipo radical y el obrerismo revolucionario. Era, para la burguesía, el alto clericato y para los militares erigidos en fuerzas de orden, un peligro público, el enemigo que era necesario combatir.

La vía "culturizadora" que al final él proponía, fracasó. Pero, a largo plazo, quien perdió más fueron la ciudad y el país: un país enfrentado en clases que se odiaban, con un proletariado radicalizado, sin muchas armas culturales, decapitado de intelectuales, de universitarios, sin que en él la alianza de clases hacia el progreso fuese de ninguna manera posible. En este sentido, 1909 fue un pequeño pero claro precedente de 1936, y el fusilamiento de Francisco Ferrer, un anticipo de la suerte que corrió el presidente Lluís Companys.

Me gustaría que el presente debate ciudadano entorno de la persona de Francisco Ferrer Guardia sirviera para que, a corto plazo, el Ayuntamiento de esta ciudad lleve a cabo, a través de su servicio de publicaciones, una edición cuidada y exhaustiva de las piezas de convicción del desgraciado caso. La empresa del monumento ciudadano, impulsada para la Fundación Ferrer Guardia, u otras iniciativas de la sociedad civil, como la primera traducción al catalán del libro póstumo de Ferrer Guardia que hará una editorial de Osona en su colección de clásicos de la pedagogía, o la exposición que el año que viene organiza entorno de Ferrer y Guardia el Ateneo Enciclopédico Popular de Barcelona, estoy convencido que serían proyectos estériles e inútiles para la ciudadanía de no ser que condujeran a una potenciación de nuestro conocimiento histórico de lo que Ferrer Guardia ha representado y representa para nuestra cultura y para nuestra sociedad.

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