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¿Por qué hoy la rehabilitación de Francisco Ferrer Guardia?
Porque esta es una asignatura pendiente de nuestra ciudad, la ciudad que no pudo ser la del Perdón, y donde fue ignominiosamente fusilado un hombre bueno. El 14 de octubre de 1984 la prensa belga recogía, con grandes titulares, que la España democrática había estado ausente del homenaje a Ferrer Guardia con motivo del traslado de su estatua delante la fachada principal de la Universidad Libre de Bruselas. Esto no ha de suceder nunca más, porque la libertad que gozamos hoy es fruto de la lucha de gente que incluso dio su vida por ella. La presencia en este acto de Freddy Thielemans, Concejal de Bellas Artes de Bruselas, es una buena lección.
El indigno artículo que Enric Jardí publicó en La Vanguardia hace unas semanas ha merecido una dura respuesta de muchos intelectuales en la prensa de la Ciudad; Ignasi Riera, Manuel Vázquez Montalbán, Baltasar Porcel, Maria Aurèlia Capmany, Lluís Permanyer, Pere Solà y Jordi Serrano han coincidido en la oportunidad de rendir un homenaje al fundador de la Escuela Moderna. Y personalidades como Raimon Obiols, Primer Secretario del Partido de los Socialistas de Cataluña, Joan Raventós, Presidente del Partido de los Socialistas de Cataluña, Antoni Farrés, Alcalde de Sabadell, Roger Leveder, Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española, etc., nos han hecho llegar su adhesión al acto de hoy y, entre las numerosas cartas recibidas, hay una, la de Federica Montseny, que es particularmente emotiva. Esta carta acaba su mensaje con las siguientes palabras: "La escuela Moderna era la única donde toda la juventud de educadores era de ideas avanzadas. Yo sé, por ejemplo, que mi tía Maria Montseny había sido profesora de la Escuela Moderna (...) Por esto había de acabarse con la Escuela Moderna y con Ferrer Guardia. Esta es la triste verdad. Pero perdura a través del tiempo. Y es muy alentador, muy consolador, para una veterana que ha luchado por la misma causa que Ferrer Guardia, ver que hoy se le recuerda, ver que hoy se invoca su figura y su obra y que no se ha perdido nada de lo que se sembró".
El acto de hoy, organizado institucionalmente por el Ayuntamiento de Barcelona, es también una prueba del hecho que su Alcalde, Pasqual Maragall, y los grupos mayoritarios del Consistorio, han considerado oportuno, a pesar de la campaña electoral en curso, recordar la muerte, el asesinato de Francisco Ferrer Guardia.
La Fundación Francisco Ferrer Guardia continuará luchando por la rehabilitación del pedagogo de Alella, continuará pidiendo que se erija una copia del monumento de Bruselas en nuestra ciudad y continuará insistiendo a los grupos municipales sobre la importancia simbólica y política que el Pleno del Ayuntamiento se pronuncie, con la mayoría más amplia posible, a favor de traer a casa este monumento y que se convierta, así, en símbolo permanente de la libertad de consciencia.
Se ha dicho que Ferrer Guardia era un materialista antirreligioso falto de sentimientos. Muchos autores han mostrado ya la mentira de estas afirmaciones, pero permitidme que, como prueba de la viva espiritualidad de Ferrer, recuerde los nombres de sus hijos: Trinidad, Luz, Sol, Paz, y Riego.
Trinidad. Aparentemente la única concesión de Ferrer a su esposa católica, pero, en realidad, un nombre que pertenece a una tradición universal: desde los egipcios, los indios, y muchos otros pueblos de la antigüedad, desde la trimûrti de Brhama, Visnú y Siva hasta la trinidad de los druidas y la triada del Extremo Oriente.
Luz. En el lenguaje simbólico representa la ciencia, la sabiduría que Ferrer quería poner al alcance de todos a través de la obra de su Escuela Moderna.
Sol. Sinónimo de luz, el sol inmenso, indivisible, eterno, omnipresente, fuente de luz, causa de la vida, proclamado por todas las religiones como el rey del cielo, símbolo de la divinidad de Baal, Ammon, Ossiris, Jehovà y Jesucristo, el sol que los francmasones como Ferrer identifican con la escuadra y el compás cruzados.
Paz. Hija de Júpiter y de Themis; la paz, virtud que inspira la tranquilidad y el amor, la paz de la que Proudhom dijo que no existiría mientras hubiera opresores y oprimidos.
I, finalmente, Riego. El heroico general defensor de la libertad, víctima como Ferrer de un crimen de Estado, el 7 de noviembre de 1823.
Escogiendo estos nombres, Ferrer demuestra su profundo conocimiento del hombre y de su historia, su búsqueda y estudio de todas les tradiciones, su respeto por cualquier creencia y su aspiración puesta en llegar a una fraternidad universal. Eran estos ideales los que le llevaron a la muerte, y son hoy estos ideales los que queremos honrar, porqué si bien es cierto que hace doscientos años que la Revolución Francesa formuló su famosa trilogía, es aun más cierto que hoy, en 1989, nuestro mundo está angustiosamente necesitado que imperen sobre la tierra la libertad, la igualdad y la fraternidad.
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