Biografía
Testamento
La Escuela Moderna
• El Monumento
Hist. monum.
Brusel·les

Ple 1931
Ple 1989
Manifest
FiG al Saló de Cent

 
     
1989: Ferrer Guàrdia en el Saló de Cent
 
Número de páginas:   

 

Josep Maria Ainaud de Lasarte,
Concejal del Ayuntamiento de Barcelona.

Autoridades, queridos amigos,

Hoy me corresponde un papel diferente al que corrientemente realizo, como es el del elogio y el afecto. En este caso tengo que hacer, por respeto a la figura de Ferrer Guardia, una visión más crítica, más objetiva, más rigurosa de la que a veces se hace. Si nosotros queremos crear mitos en lugar de figuras, no hacemos lo que es necesario por el respeto a esta figura.

En primer lugar he de decir que este acto era de conmemoración, no de homenaje, así se acordó en el Pleno del Ayuntamiento, y sin que esto rebaje, en absoluto, el valor histórico de una figura. Pero los acuerdos son los acuerdos, y deben respetarse siempre.

Otra cosa que yo os querría decir, como persona que ha conocido, y a fondo, la obra de Ferrer Guardia, es que a él no le gustarían ni los homenajes ni los monumentos si no estuviesen impregnados de un profundo respeto y estudio de su pensamiento. Él decía textualmente "que no hay nada más feo" que estos homenajes, que esas medallas, que estos monumentos. Y tenía toda la razón, nuestro país, que a veces tiene muy mala consciencia, se conforma dando premios, medallas y monumentos a personas que después olvida o margina. Como decía Tácito "el mejor monumento a un muerto no es de piedra, sino que está en nuestros corazones". Y este es su sentido.

Un pedagogo no espera otro monumento que el estudio de su obra, como ha dicho muy bien el profesor Pere Solà, la edición de su trabajo. Allí se puede estudiar y se puede conocer. Y él lo puede decir tranquilamente, porqué si hay alguna persona que ha estudiado con objetividad y con rigor la figura y la obra de Ferrer Guardia, ésta es Pere Solà.

A mí me hubiese gustado que en todo este debate bastante inútil que ha habido estos días, la gente que ha escrito en diarios o que ha hablado en diferentes sitios, hubiese observado un poco más a fondo la obra de Ferrer Guardia, y que como mínimo se hubiese leído La Escuela Moderna. Y hubieran entendido entonces, todos juntos, porque esta figura que a veces se presenta tan querida de todos y tan admirada, en aquel momento quedó tan sola. ¿Qué pasaba para que hasta en el momento del su fusilamiento, Ferrer y Guardia fuese prácticamente desconocido en el mundo?

Yo quisiera situar mi breve intervención en torno a tres puntos: el primero, la muerte de Ferrer Guardia; el segundo, el valor pedagógico de la obra de la Escuela Moderna, y el tercero el recuerdo que se puede tener de este autor y de esta obra.

Y empezaré por el primero, la muerte de Ferrer Guardia. Me parece que hoy nadie puede dudar que su fusilamiento, el 13 de octubre de 1909, hace ochenta años, fue un crimen legal. Fue un crimen, tuviese la cobertura que se le quisiera dar. Porque muchas veces los peores crímenes son los que tienen una aparente cobertura de legalidad. Y para acompañar este crimen de 1909 –el fusilamiento encubierto de una cierta "legalidad", de Ferrer Guardia– quisiera recordar dos más: en 1939, el fusilamiento en Girona de Carles Rahola, la persona a la cual se había dirigido Joan Maragall, precisamente para hablarle del artículo La ciudad del Perdón que el poeta había mantenido, hasta entonces, discretamente al margen, y en 1940 el fusilamiento del presidente Lluís Companys, con el cual se intentaba, en aquellos momentos, silenciar a todo el pueblo de Cataluña.

Estos tres crímenes legales fueron cometidos por la autoridad que no le correspondía, que es, simple y sencillamente, el consejo de guerra.

Nosotros, que queremos vivir en paz, no hemos de admitir nunca más –y es la lección que nos queda de este fusilamiento– que se vuelvan a cometer estos crímenes, tengan la cobertura legal que se quiera.

Y no vean en esto ninguna clase de difamación al estamento militar, que tiene personas de una enorme honorabilidad y a las cuales yo quisiera recordar aquí: caso de la figura del capitán Galcerán, que defendió a Ferrer Guardia y que le costó la carrera militar, o el caso del capitán Colobí, que defendió al presidente Lluís Companys y que fue apartado del ejército.

Esto quiere decir que en todas partes se pueden encontrar personas honestas que saben poner el ideal por encima de sus intereses privados. Pero quede claro, por siempre más, que el fusilamiento de Ferrer y Guardia fue un crimen legal, y estos crímenes legales es deber de todos, es compromiso de todos, que nunca más no se vuelvan a repetir.

El segundo punto, quizás el más delicado, es este: ¿Cuál es el valor pedagógico de Ferrer Guardia? Naturalmente sería muy largo explicarlo, pero yo quisiera centrarme en alguno de sus aspectos.

Si fuese una figura tan extraordinaria como a veces se quiere hacer creer –y yo respeto perfectamente el afecto, como el de su hija cuando hablaba de él–, ¿por qué sus discípulos, de una manera diríamos que casi mayoritaria, se habían ido apartando de él? No solamente era por su carácter: todos tenemos nuestro carácter, nuestros defectos, yo mismo tengo muchos. Pero es que había una cosa en su mensaje que quizás no se correspondía del todo con su actuación. Y de esto hablaríamos muy extensamente.

Uno puede sorprenderse del hecho que Ferrer Guardia tuviese una actividad editorial cuando pedagógicamente presentaba como uno de sus precedentes la Institución Libre de Enseñanza, la cual, precisamente, negaba los libros de texto en uno de sus principios.

Después, si analizamos las publicaciones de la Escuela Moderna vemos que hay algunas que son discutibles, como todas las obras humanas, y otras de un alto valor indiscutible, como las obras del mismo Odón de Buen, pero que, sinceramente, no eran obras lo suficientemente adecuadas para una escuela primaria. También hemos de decir que Ferrer Guardia quería, a través de la Escuela, promocionar y difundir una serie de ideas que eran difíciles de hacer pasar si no era a través de los textos escolares. Quisiera aclarar que siempre he dicho Escuela Moderna porque Ferrer Guardia tenía una profunda aversión a la lengua y a la cultura catalanas, tema del cual hablaríamos largamente. Aunque muchas escuelas hacían la enseñanza en lengua castellana daban una especial atención a la cultura y a la lengua catalana. Él tenía una profunda aversión a la lengua catalana, y esto ahora se silencia. Y a mí me parece que una persona que murió para defender la verdad, se ofendería que se quisieran silenciar actitudes y pensamientos, no solamente en palabras, sino en escritos. Textualmente, por ejemplo, dice en su libro póstumo, La Escuela Moderna, al hablar del rechazo de su escuela en algunos medios de Barcelona: "Hubo quien, por ejemplo, inspirado en mezquindades de patriotismo regional, me propuso que la enseñanza se diera en catalán, empequeñeciendo la humanidad y el mundo a los escasos miles de habitantes que se contienen en el rincón formado por parte del Ebro y los Pirineos.

– Ni en español la establecería yo –contesté al fanático separatista– si el idioma universal, como tal reconocido, lo hubiera ya anticipado el progreso. Antes que el catalán, cien veces el esperanto".

Esta es una prueba de las contradicciones que todas las personas tenemos, pero que en este caso muy concreto tiene la obra de Ferrer Guardia. Si él hubiese enseñado en esperanto me parecería coherente lo que decía, pero al hacerlo en castellano, prohibiendo la enseñanza y el uso de la lengua catalana en su escuela, los que nos hemos pasado muchos años trabajando para qué la escuela en Cataluña sea catalana de lengua y de contenido, hemos de creer que no era, más bien, un modelo de escuela en Cataluña. Y no es necesario ser catalanista ni nacionalista, sólo cabe tener lo que muchas veces dice nuestro alcalde, muy bien dicho, "espíritu de catalanidad", que quiere decir ser fiel al país de donde eres, y nada más. Tan sencillo como esto.

No se me diga tampoco que en aquel momento no se hacía escuela en catalán, porque desde 1899 había la Associació Protectora de l'Ensenyança Catalana y otras escuelas que utilizaban nuestra lengua, y desde 1888 las ponencias del congreso de Pedagogía recomendaban la enseñanza en lengua catalana. La postura de Ferrer era puramente una actitud, una posición propia y personal. La gente escoge una línea de conducta, y él escogió esta.

Cambiando de tema, me pregunto porqué existe cierto rechazo en la sociedad respecto a este personaje y su obra. Supongo que les haré gracia si para basar mi explicación de este rechazo les cito fragmentos de sus discípulos, como la profesora Jacquinet o de Pau Vila, nada sospechoso de ser de derechas.

Continuar >>

 

Francesc Ferrer i Guàrdia La Fundació Institut d'anàlisi social Arxiu i biblioteca Espai de Llibertat (en catalán) Publicacions Enllaços