| Núm. 4 Quart trimestre
1996 |
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La verdad sobre celuloide sangriento
Detective Fontana
Los asesinatos del "Cine-Club" acabaron siendo una obsesión
ciudadana. Tanto es así que al pobre Farrés lo ingresaron
en el Hospital Taulí con síntomas de un ataque al
corazón. Al maldito Ugarte, a pesar de la tradicional prepotencia
policial, se le jodió el orgullo y a mí se me terminó
el orujo de la abuela.
Puestas así las cosas esto no podía acabar bien y
tuvo dos finales. Uno interrumpido con la muerte del infortunado
Joan Comelles, director del "Cine-Club"; el otro en unas
páginas grises inundadas por la tragedia de un verano sangriento
de la mano de los santos divinos. Yo seguí vivo todo el verano,
montado en la cresta de la fortuna para convertirme en un héroe
mojado.
La historia prometía tener un solo final, pero entonces
fue cuando intervino el acorralado director del Diario de Sabadell.
Al hombre, desquiciado por la feroz competencia de El 9 Nou, no
se le ocurrió otra cosa que contratar al autor de la novela.
Éste había empezado sus pinitos literarios conmigo
en un minoritaria, aunque respetable, revista izquierdosa. Se ve
que al hombre lo convencieron para vender mi novela "underground"
por entregas al "patufet" local. La pasta es la pasta,
decídmelo a mí.
Los entusiastas de "Espai de Llibertat" eran unos ingenuos
si pensaban que podían mantener un culebrón policíaco
en una revista de reflexión política. ¡Ja, ja!.
Yo ya les dije que esto sería un coñazo. Nadie en
su sano juicio soporta la abstinencia de disfrutar de los placeres
mundanos sólo una vez cada tres meses. Era evidente que mi
futuro, mi mundo de vicio y corrupción debía ser patrimonio
de las masas enfervorecidas y sedientas de marro. La sangre interesa
demasiado para ser patrimonio de unos pocos. Y además, un
caso policíaco siempre debe terminar antes del verano, antes
que aparezcan los Chanquetes de turno.
Por mis huevos, debía haber dado con el asesino del Cineart,
colgar los cojones de Ugarte en su polvoriento perchero de la comisaría
y terminar con la paciencia de todos los lectores. Ya sabéis
que no tuve tanta suerte en el primer final. Pero gracias a la imaginación
del autor seguí vivo y fatalmente impreso a diario en la
incautada rotativa del Diario de Sabadell.
Pero el verano del 96 ya forma parte de la historia como un verano
sangriento. Las iras de los santos celestiales transformaron las
dulces vacaciones en una baño trágico. La puta tormenta
de Biescas se comió mi protagonismo y la muerte se cebó
en toda la comarca. No soporto que a la violencia de lo humano se
sume la de lo divino, porque se jode todo.
En fin, cuando leáis este epílogo, yo, Fontana habré
muerto definitivamente con las últimas tormentas veraniegas.
Mi historia completa sólo servirá para cubrir suelos
fregados. Me queda, eso sí, la ventura de hartarme de ver
las bragas de hirsutas criadas que danzan sobre mis pensamientos
pisando estas páginas ya muertas del Diario de Sabadell donde
todo terminó. No me queda ni pudor ni nada. Me consuelo pensando
que esas decenas de páginas, leídas por los desgraciados
que se quedaron en verano en la ciudad, terminen en el puto contenedor
para reciclaje del papel.
Dicen que la pasta mecánica del papel de periódico
mojada por la sopa fregasuelos se desmenuza más fácilmente
y espero que morir como héroe de papel no sea doloroso. Algunos
optimistas dicen que mi segundo final sobrevivirá porque
probablemente algún editor lo publique íntegro en
alguna colección de ésas que se leen apretando el
culo sobre la taza comunal. Mis primeros turbios pasos en esta juvenil
"Espai de Llibertat" serán simplemente un recuerdo
en librerías de ilustres.
En estos momentos no deseo nada más que los efluvios del
rancio orujo mezclados con el traqueteo del tocata borracho de mis
vecinos pinchando el "Wonderful world" de Sam Cooke. Y
mientras todo termina espero deleitarme con mis húmedos sueños
cuando el pulper de la fábrica de papel reciclado de Castellbisbal
termine definitivamente con el último de los ejemplares del
Diario de Sabadell. Sólo aspiro a que todos los tacos que
el púdico periódico no dejó publicar sirvan
algún dia de melodía para escandalizar los oídos
de tanto derechista rancio.
La creación és así; un dia te inventan, otro
te escriben, con suerte te publican y al final todo termina como
un culebrón. Puta miseria la de los personajes de ficción,
pero más puta es la vida de los lectores. Buscad desesperadamente
un orujo casero y ahogad vuestras penas, mientras os dáis
a la ficción literaria inyectable en vena. Practicad el vicio
de leer sin descansar. Otro personaje con más ventura que
yo seguro que os eleva al éxtasis.
De momento, me alegro que Farrés sobreviviese a tanta desgracia
y que "Espai de Llibertat" tenga mejor futuro que el de
un periódico que sólo sirve para terminar en el mojado
puto suelo. Felices sueños.
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