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| Núm 13. Primer trimestre
1999 |
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Teresa Claramunt, 1862-1931
Antoni Castells, doctor en Ciències Econòmiques
Teresa Claramunt va néixer a Barbastre l'any 1862. Poc temps
després es va traslladar amb la seva família a Sabadell,
on quan era encara petita va entrar a treballar en la Indústria
Tèxtil, primer fent feines auxiliars i més endavant
com a teixidora. Des de molt jove va ser una destacada militant
anarquista, influïda especialment per l'enginyer Tarrida de
Mármol. L'any 1883, amb 21 anys, encapçalà
una vaga general en demanda de la jornada laboral de 10 hores, l'anomenada
"vaga de les set setmanes", que atesa la intransigència
dels grans fabricants es convertí en un dels conflictes laborals
més durs que tingueren lloc a Sabadell. El 1884, en un moment
de debilitat de l'organització i combativitat dels treballadors,
organitzà un grup anarquista de dones a la ciutat que desenvolupà
una intensa activitat político-social i contribuí
a superar aquesta situació. La vida de Teresa Claramunt va
estar plenament dedicada a la lluita per aconseguir una societat
millor, més lliure, justa i solidària, esmerçant
els majors esforços en aconseguir l'emancipació dels
treballadors i de les dones. Participà tant en l'activitat
sindical com en la cultural i en l'educativa.
En la seva època més prolífica com a articulista
col·laborà en diverses publicacions com El Rebelde que va
dirigir; Humanidad Libre; El Productor, que ella fundà el
1901; La Tramuntana i La Revista Blanca. Els temes sobre els quals
més va escriure van ser: la repressió que s'exercia
contra la classe obrera, la necessitat d'organitzar-se, què
significava l'anarquisme, la renovació de l'ensenyament i
la dona i la discriminació que patia. També va escriure
obres de teatre, algunes de les quals van ser representades per
diferents grups teatrals força nombrosos en aquella època.
La seva intensa activitat com a propagandista social amb plantejaments
clars i rotunds, donà lloc que fos detinguda cada vegada
que es produïa un atemptat, tot i la manca de proves inculpatòries,
tal com succeí el 1893 i el 1896. Va ser l'única dona
que a més d'empresonada fou torturada arrel del Procés
de Montjuic. Posteriorment va ser desterrada d'Espanya i residí
primer a Anglaterra i després a França d'on va tornar
el 1898. Al principi del segle participà activament en nombrosos
mítings i va ser de nou empresonada com a conseqüència
de la vaga de tramviaires de Barcelona del 1901 i després
arrel de la Vaga General del 1902. També va ser detinguda
durant la Setmana Tràgica de 1909. Confinada a Saragossa,
va contribuir a organitzar el moviment anarcosindicalista aragonès
i la van tornar a empresonar arrel de la Vaga General de 1911. El
1924 va tornar a Barcelona, però la paràlisi que va
contraure en les seves estades a la presó la va allunyar
quasi totalment de la vida pública fins a la seva mort, l'any
1929 va ser l'última vegada que va participar en un míting.
DE MOLDE
Fragment d'un article de Teresa Claramunt publicat al Suplemento
de la Revista Blanca, núm. 56, el 9 de juny de 1900.
Bárbaras son la leyes escritas por los hombres, porque á
una condición y regla someten todos los seres humanos sin
tener en cuenta los diferentes temperamentos, educación,
conocimiento, atavismos, etc. Esas leyes, faltas de lógica
en su base, son un criadero de infamias e injusticias, originando
en la sociedad inquietudes sin cuento, de las cuales resulta un
malestar general. Los anarquistas, desligados de todo convencionalismo
y prejuicio social, no aceptamos otras leyes que las de natura,
ya que ella, en su inmensa variedad, nos demuestra la unidad más
compacta. Pero las idas muertas tiene algún tiempo dominio
en el individuo y he ahi el por qué muchas veces oigo averraciones
como las siguientes: "Yo era anarquista; pero desde el hecho
del Liceo, dejé de serlo. Es anarquista el hombre de talento,
ó el que aspira á tenerle; el que empuña un
puñal ó un objeto destructor y atenta contra la vida
de un prójimo, no debe llamarse anarquista, porque la anarquía
es el orden, es la vida, y el que comete un acto que produce víctimas
no puede ni debe ser anarquista". Esos anarquistas que dejaron
de serlo por tal o cuál causa, y esos otros que han forjado
un molde para que de él salgan los anarquistas derechos y
perfectos, me hacen mucha gracia. Yo dejé de ser católica,
no por las pillerías de algunos curas ó gente católica
sinó porque al tener uso de razón comprendí
que el catecismo católico era muy inferior á mi moral
y á mis aspiraciones y aunque todos los católicos
fueran buenos yo sería atea. Soy anarquista porque no podría
ser otra cosa mientras mi organismo funcione con la regularidad
que ha funcionado hasta hoy. Siento amor sin límites, y la
infame sociedad actual pone ante mi noble deseo una valla. Anhelo
el gozo, y sólo dolor me rodea. Deseo la vida, y la muerte
con su faz fría se presenta á mi vista. Lo bello,
lo grande me fascina, y por doquier veo fealdades, pequeñeces
y miseria. Amo el trabajo por ser fuente de vida, y los que trabajamos
nos roe la anemia, las escaseces nos agobian, el hospital es nuestra
recompensa. Creo posible una sociedad más justa, más
bella, más humana, que hemos dado por llamar la sociedad
anarquista, ácrata ó libertaria; y aunque todos los
hombres que se titulan anarquistas cometiesen mil crímenes
á diario, continuaria yo llamándome tal con noble
orgullo, aun ante un tribunal á lo Marzo, muriendo convencida
de la pureza del ideal, convencida á la vez que los crímenes
perpetrados son resultado de la sociedad actual, porque todos somos
hijos del ambiente que nos rodea, y en una sociedad tan corruptora,
todo crimen tiene clara explicación y hasta su justificación.
VICTIMAS DEL CAPITAL
Fragment d'un article de Teresa Claramunt recollit en el llibre
La mujer en la Lucha Social y en la Guerra Civil de España,
de Lola Iturbe. Editores Mexicanos Unidos, S.A. México D.F.,
1974.
En el Pont de Vilomara, en las inmediaciones de Manresa, la explosión
de una caldera de vapor ha sepultado un gran número de mujeres
y niñas y algunos hombres. Se sabe positivamente que la máquina
no reunía la seguridad que la ley exige y, además,
al ser detenido el maquinista confesó que la máquina
estaba en mal estado a consecuencia de la contínua presión,
pues la mayoría del tiempo trabajaba con más fuerza
de la que su potencia requería. El burgués estaba
ya avisado del peligro....
Las víctimas son mujeres y niñas de cinco y seis
años y algunos hombres, y no sólo regatean las frases
de la más vil compasión sino que también ocultan
las edades de esas tiernas criaturas, que no más nacer, la
fiera burguesa ya les chupaba la sangre, la vida hermosa de la infancia.
El número de víctimas todavía no lo ha transmitido
la prensa y hasta la llamada liberal, ha escaseado los datos más
sencillos. Luego esos mismos periódicos dedicaron insulsos
artículos al bello sexo, tiernas poesías a la infancia.
!Hipócritas! !Infames! ¿ Es que acaso la mujer obrera no
pertenece al mismo sexo que la mujer burguesa? ¿es que acaso el
niño que nace en humilde casa no sonríe con la misma
inocencia que el que nace en un palacio?
Ya lo ves, mujer proletaria, nuestros hijos no inspiran a nadie
ningún sentimiento noble. Nosotras, las mujeres obreras,
no pertenecemos al sexo débil,... Ya lo sabéis, obreras,
en la sociedad actual existen dos castas, dos razas: la de nosotras
y nuestros compañeros y la de esos zánganos con toda
su corte. No tendremos pan, ni dicha, ni vida, ni seguridad para
nuestros seres queridos y para nosotras, hasta que desaparezca del
todo esa maldita raza de parásitos. !A trabajar, pues, proletarias;
nuestra dignidad y amor lo exige!
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