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| Núm.38 Segon trimestre 2005 |
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Odón de Buen y del Cos
(Zuera, 1863 – México D.F., 1945)
Joan-Francesc Pont, president de la Fundació Ferrer i Guàrdia
Selecció de textos d’Odón de Buen (Continuació de l’Apunt d’Espai
de Llibertat núm. 37).
Sobre la dona
¿No es verdad que si la mujer comprendiese el alcance de la lucha
social, en vez de amargar con sus lágrimas la senda del que lucha, la llenaría
de flores?
Entienda la hermosa mitad del género humano que aquel hombre que lucha
desinteresado por la solución del problema social, no lucha por él solo, lucha
también por la mujer.
(...)
Pero entiendan también los obreros que su campaña será incompleta y
además egoísta, si no luchan por redimir a la mujer con más urgencia y energía,
si cabe, que por la propia redención (...).
En el Estado, con cuya racional organización, los socialistas
intentamos remediar las desigualdades del presente teniendo por norma el
cumplimiento de la Justicia en la sociedad humana, la mujer recobrará la
individualidad a la que tiene derecho; en la República, que se considera como
el medio en que la transformación social ha de realizarse de un modo sólido, el
problema de la educación de la mujer será de los resueltos en primer término,
porque (...) huyendo del misticismo y del dogma, se inspire en la Ciencia
positiva, hemos de luchar sin descanso .
Professió de fe
Me crearon un ambiente falso [en Barcelona] interpretando mal mis
propagandas; si defendí y sigo sosteniendo el libre-pensamiento, nadie puede
encontrar ni en mis escritos ni en mis discursos ataque contra religión alguna,
sólo juicios serenos, razones contra dogmas, palabras respetuosas para la
conciencia ajena. Un libre-pensador, pero no un traga-curas.
Fustigué duramente la intolerancia que hace imposible la convivencia
entre los hombres buenos de todas las creencias y aún más duramente el
clericalismo intransigente, cerril, tan reñido con el espíritu cristiano .
L’ensenyament laic
Fui siempre partidario de la enseñanza laica y enemigo irreconciliable
de la escuela oficial española, ayuna de un buen plan pedagógico, rutinaria,
arcaica en procedimientos, en material, en locales, y con un personal reclutado
en una selección al revés, confesional en exceso y deficiente en enseñanzas
ciudadanas, fuera de las realidades de este mundo por pensar demasiado en el
otro mundo.
(...)
Los planes de [Francesc] Ferrer [i Guàrdia] (...) se inspiraban en los
pedagogos belgas; él, que era firme de ideas como una rosa basáltica, de una voluntad
férrea, indomable, pero de un trato suave, amable, respetuoso, supo siempre
captarse la simpatía de los niños, a los que trataba con dulzura; los de la
Escuela Moderna amaban realmente a su director. En el fondo buscaba, no
obstante, infiltrar en los niños su ideología humanitaria, pero enemiga de toda
traba a la libertad del hombre, de toda imposición, de la explotación en
cualquier forma y medida. Más que un anarquista era a mi parecer un
revolucionario que aspira a destruir todas las desigualdades sociales que no
sean las que engendra el genio al servicio del bien.
(...)
Cuando acabó de instalar la escuela, en la calle de Bailén, en
Barcelona, siguió mis instrucciones en la organización de los cursos de
Ciencias, en la selección de material, en la tendencia subjetiva, poniendo a
los niños en contacto con la naturaleza lo más frecuentemente posible. Di a los
pequeñuelos una conferencia y tuvo tal éxito, les encantó de tal manera, que me
pidió Ferrer las reanudara; y en efecto varios años las repetí muchos domingos
.
El feixisme
Cuando las democracias triunfen y con ellas resplandezca la
civilización llamada cristiana, es decir el humanismo que está representado por
este común denominador, tendrá que rendirse homenaje a tantos mártires como
perecieron en la guerra civil española por el imperio, en el militarismo
internacional triunfante, del fanatismo más cruel y despiadado que se ha
conocido. Porque no era razón política la que condenaba, en la mayor parte de
los casos, a tantos hombres buenos, era el fanatismo clerical, vergüenza del
cristianismo, que imperaba en España .
Testament
(México D.F., 18 de novembre de 1943)
A mis hijos, cuando yo muera.
Escribo estas líneas al cumplir los ochenta años. Persisto en mis
ideas librepensadoras de siempre. Desde muy joven he vivido fuera de toda
comunión religiosa y en un feliz hogar librepensador os habéis educado.
Enterradme civilmente. Si a última hora la pérdida de la razón o cualquier acto
de fuerza me arrancara declaraciones contrarias no las respetéis; no
representará mi voluntad consciente y libre.
Que mis restos reposen, si es posible, al lado de los de vuestra santa
madre. Murió fuera de toda religión positiva y se enterró civilmente. Nuestra
religión se cifraba en una gran rectitud de conciencia, en el culto del bien,
de la familia, de la ciencia, de la libertad, de la justicia y del trabajo.
Hicimos todo el bien que nos fue posible; no hicimos a sabiendas mal a nadie.
Si se recupera algo de lo que nos han arrebatado brutalmente,
repartíoslo como buenos hermanos. Todo lo que ha sido de vuestros padres, poco
o mucho, es vuestro. Así pensaba también vuestra madre.
Guardad siempre el recuerdo de vuestro mártir hermano Sadí. Era bueno
y sabio.
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